Armonía Mayo 9, 2009
Posted by Frank in auto-ayuda, ensayos.Tags: armonía, consciencia, ilusión, realidad, separación, ser, simple, subconsciente
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Inimaginables mares de ensueño penetran mi consciencia. Una presencia mesmérica se apodera de mi ser y siento mi pensamiento alejándose como un eco resonando en la caja acústica craneal. Todo parece tan irreal, una historia de ciencia ficción que cobra vida delante de mis ojos. Recuerdo la frase que me gustó tanto dada a Neo en la película The Matrix: “Hay algo de realidad en tu ficción y algo de ficción en tu realidad”.
La ‘realidad’ parece una palabra tan difícil de definir. Es una subjetividad tan amplia que por momentos parece absurdo tratar de entenderla por completo, mucho menos hablar de ella. Yo veo esto, tú escuchas aquello, ella entiende otra cosa. ¿Quién puede decirte con absoluta seguridad que estás equivocado y ellos en lo cierto? ¿Hasta qué punto llega la realidad impuesta por la sociedad a sobreponerse a la tuya y viceversa?
La verdad que percibo es diferente a la verdad sobre la cual tú construyes tu mundo. Las construcciones simbólicas e interrelaciones que existen como ráfagas eléctricas en mi cerebro hacen que perciba y actúe sobre una base de valores único e ideologías mezcladas en un mar de conceptos, experiencia y capricho. El lado racional de mi ser libra constante batalla con la intuición que parece tener completa lógica desde una perspectiva radicalmente distinta y sujeta a una “voz interior” que existe más allá de mi consciencia. Simplemente admirar los acontecimientos, pensamientos y emociones que surgen en una situación dada mientras está sucediendo hace que inconfundiblemente reconozca que existe un ‘observador’ que se encuentra por encima de la relación dicotómica de consciencia-subconsciencia.
El fraccionamiento del ser es uno de los fenómenos más estudiados a diferentes niveles por la ciencia convencional y experimental. Dentro cada individuo hay posiciones contrarias y resentidas que quieren exactamente lo que no obtienen. Al evaluar una opción, nos encontramos frente a una variedad de opiniones que surgen naturalmente de nosotros, cada una con su justificación, fuerza y argumentos propios. Se libra una batalla interna hasta que nos decidimos por las que más se alinean con nuestras convicciones y condicionamientos del medio y culturales en el caso de una decisión consciente. En el caso de una decisión inconsciente (o mejor dicho subconsciente), optamos por el camino de menor resistencia (hábitos).
Inclusive se habla del fraccionamiento del Ser dentro de enseñanzas espirituales y religiosas. El Absoluto se manifiesta en el universo visible e invisible de diferentes maneras, con diferentes objetivos. Esto crea la ilusión de separación: separación del ser con el Ser, separación del individuo con la sociedad, separación del mundo con el universo, separación de la consciencia con la subconsciencia, separación del ser humano con la naturaleza, etc. Las distintas teorías de los opuestos aparecen, la especialización en la ciencia se impone como única vía de progreso, se crea la fisión de una Realidad Única que incorpora ideas y conceptos cada vez más complicados en un esfuerzo por racionalizar y explicar todo lo que percibimos.
La mejor salida siempre es la más simple. Es justo que el ser humano busque teorías que expliquen los grandes misterios de la ciencia, pero debe aceptar que la ciencia tiene un límite. El estudio de la ciencia no es absoluto, no todo en la existencia se adapta al método científico. La exploración de nuestra esencia y tomar una postura y prácticas que nos beneficien en el día a día es la filosofía del sabio, quien entiende que no puede vivir en armonía si no existe armonía en su mundo interior.
Libertad Marzo 15, 2009
Posted by Frank in auto-ayuda, ensayos.Tags: cambio, camino, consciencia, decisión, elección, energía, esfuerzo, futuro, libertad, pasado, tiempo, vida
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Tu tienes la libertad para hacer lo que quieras en la vida. En cada momento de tu existencia, tu pasado es solo un condicionante en la medida en que lo permites serlo. Tu tienes la elección en tus manos. Puedes decidir dejarte arrastrar por el o simplemente soltarlo, aceptar y aprender.
Es la eterna pugna entre si el ambiente te condiciona o tu naturaleza misma. La realidad de las cosas es que son tan interdependientes que no puede suceder una sin la otra. Si, la genética puede limitarte en algunos aspectos, el ambiente en el que creciste puede haber marcado profundamente tu forma de pensar, sentir y reaccionar. Pero en última instancia, tu eres la única responsable de lo que haces en la vida. Puedes echarle la culpa a una multitud de factores externos e internos, pero la decisión sigue siendo intrínsecamente tuya.
Si de repente tuvieras amnesia y comenzaras de cero tu experiencia en la vida, podrías actuar de maneras inclusive inimaginables a como eras antes. Podrías moldear tu persona a como piensas que deberías o quisieras ser, sin importar nada más porque no existiría tu pasado. Tu no eres tu profesión, no eres tus logros ni ‘fracasos’ en la vida, no eres tus padres, no eres tus ídolos o modelos a seguir, no eres lo que la sociedad espera de ti, simplemente eres.
Existes, estás aquí ahora mismo. La elección de ser libre y perseguir tus anhelos más grandes está a tu alcance. No es una decisión difícil de hacer considerando lo poco que puedes perder y la gigantesca ganancia que se contrapone. Lo difícil está en mantener esa decisión y actuar acorde y conscientemente el resto de tu vida.
Los cambios llegan de todo tamaño y sabor: pequeños, grandes, a corto plazo, a largo plazo, visibles, no visibles, internos, externos, positivos, negativos. Una vez que decides lo que quieres, el camino está marcado y es tu responsabilidad recorrerlo. No es una tarea simple, para nada. Te desviarás más de una vez, lo harás cada día al principio porque tus huellas aún no están marcadas. Los viejos hábitos de pensamiento, acción y limitaciones que pensamos tener y que consideramos constantes en nosotros hacen que recorrer los viejos y conocidos senderos se vuelva una rutina. Por más que sabemos que no es lo que queremos, lo hacemos de todos modos.
A veces nos sentimos frustramos por el cambio, un momento tenemos la total voluntad de no repetir nuestros errores e instantes después nos encontramos repitiendo el viejo comportamiento. Esto te sucederá todos los días, es inevitable. Existen detonantes que pueden ser tan sutiles, que volvemos a repetir viejas costumbres aún sin tener la intención de hacerlo. No vivimos con total consciencia de nosotros mismos. Dejamos que nuestro subconsciente tome las decisiones por nosotros, y el subconsciente siempre elije el camino de menor resistencia.
Hay un dicho no muy conocido que dice: “Ir cuesta abajo es lo más simple del mundo”. Que sabia que es esta frase, te puede impactar muchísimo si llegas a comprender su significado. Imagina que estás en un vehículo rodante en un camino de pendiente alta. Si sueltas los frenos y dejas la caja en neutro (es decir, quitamos toda resistencia), el auto inevitablemente irá cuesta abajo. No necesitas hacer nada para que suceda esto, ni siquiera prender el motor. Solo necesitas dejar al automóvil en su estado inerte y se irá para abajo.
Lo peligroso de ir cuesta abajo es que mientras más bajas, más tiempo y esfuerzo te tomará volver a subir. Te puedes llegar a hundir en tu interminable descenso hasta que inevitablemente chocas con la realidad. Todos nuestros caminos son distintos, porque cada uno es distinto a todos los demás, por lo que el tiempo que te toma impactar con la realidad depende de cada uno. Algunos deciden seguir una dieta saludable apenas sienten molestias digestivas, mientras que otros esperan hasta llegar mucho más abajo y terminar en el hospital para cambiar. Y existen también las personas tan cegadas por la ignorancia que aunque les suceda algo gravísimo, no quieren cambiar.
Si enganchamos el freno, nos podemos quedar estáticos, pero con el tiempo la tendencia será de volver a bajar a medida que la resistencia se agote y nos olvidemos de porqué decidimos quedarnos en este lugar. A la larga no es productivo, pues quedarse estancados no permite que disfrutemos de todos los tesoros que nos esperan a medida que vayamos subiendo y uno pierde la alegría y las ganas de vivir, pues todo permanece igual.
Subir requiere de esfuerzo, trabajo, tiempo, dedicación, concentración. Todos estos atributos no deben ser tomados como negativos pues no lo son, simplemente nos dicen que debemos dar de nosotros mismos para poder disfrutar a medida que subimos. Las recompensas a medida que avanzamos son múltiples y en ocasiones exponencialmente superiores a las de etapas de estancamiento anteriores. Gozamos de mayor energía potencial para alcanzar nuestras metas, una vista mucho más amplia de la realidad que nos rodea, desarrollamos el saludable hábito de avanzar sin importar las dificultades (intensificando tu intención y voluntad), aprendemos a vivir plenamente y con una satisfacción personal que nadie puede arrebatarnos, inclusive hay algunos que sirven de incentivo y apoyo a los que permanecen por debajo y no deciden o saben cómo seguir subiendo.
Así como es fácil dejarse envolver en el pasado, el futuro presenta peligros mucho más sutiles. No pienses como la mayoría que dice: “Quisiera ser de esa determinada manera, pero lo haré en unos años”. Tomas el futuro por algo cierto y dejas una decisión abierta que lo más probable es que nunca la llegues a efectuar.
El futuro como tu lo prevés no existe, es solo una proyección de tus deseos. Cómo puedes estar segura que en ese supuesto futuro las condiciones permanezcan y existan para que esa decisión y cambio se den? Qué te da tanta seguridad en el futuro si la vida es todo menos constante con el pasar del tiempo?
Decides apoyarte en el futuro como una muleta para no hacer el esfuerzo de caminar correctamente desde hoy. Pero esa muleta se vuelve una parte de ti con el pasar de los años, hasta que se hace tan difícil caminar sin ella que decides conservarla. Y los cambios no se dan. Te estancas sin darte cuenta durante años y luego pones la excusa de tu preferencia. Existen millones.
Decide vivir tu vida de manera más consciente y la vida misma te abrirá sus puertas de par en par. Realiza pequeños cambios en la medida de tus posiblidades y condiciones, pero esfuérzate en reforzarlos constantemente para que sean duraderos. Es mejor cambiar de poco en poco pero enfocar nuestro esfuerzo en estos cambios (caminar con paso seguro) a tratar de abarcar mucho y tropezar con la primera piedra. La decisión es y siempre será tuya.
